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1. Entiende oportunamente los retos de la empresa: sabe diagnosticar y escuchar.
2. Define con claridad las necesidades o problemas: se distingue por su capacidad de síntesis y sabe adaptar la teoría a la realidad de la empresa.
3. Sus recomendaciones incluyen el detalle del plan de acción: describe el cómo y el cuándo, considerando las capacidades reales de la empresa.
4. Se comunica con el lenguaje del cliente: describe claramente los beneficios esperados para la empresa.
5. Se compromete con los resultados: su responsabilidad termina hasta que las soluciones se ejecutan.
6. Su intervención es perdurable: las soluciones que implanta tienen impactos positivos en el mediano y largo plazos tanto en los resultados como en las personas.
7. Seleccionar a un asesor o consultor no es una cuestión menor, debemos asegurarnos que: está comprometido con nuestros retos y tiene la capacidad para ayudarnos a conseguirlos.
La mayoría de los asesores de crédito ofrecen sus servicios a través de oficinas locales, Internet o por teléfono. Si es posible, busque una organización que ofrezca asesoramiento en persona. Muchas universidades, bases militares, cooperativas de crédito, autoridades de alojamiento y ramas de la Cooperativa de Servicio de Extensión llevan a cabo programas de asesoramiento de crédito gratuitos. Su institución financiera, la agencia local de protección al consumidor, y sus amigos y familia también pueden ser buenas fuentes de información y de referencias.
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